Cafés servidos

miércoles, 22 de junio de 2011

I need you.


Días angustiada por necesitar tener lo que no era de ella, o por haber perdido lo que no quiso en realidad. Ni tan siquiera lo sabe. En la televisión programas sin ningún tipo de sentido, historias que cada vez se parecen más a sus vidas, y fuera... nieve, como en sus casas. Frías. Su casa, vacía de sentimientos, de emociones... una casa congelada, una casa de hielo, creada por el miedo. 
Pero es que ella era así. No podía admitir eso ante toda la gente que conocía la historia. Y es que tenía un miedo atroz. Desde el principio... Todo empezó con el miedo a que se acercara demasiado. la cosa acabó con el miedo a que no volviese a hacerlo nunca más.


- Dime que hice mal... que decidimos hacer mal, si puedo arreglarlo, lo haré, lo prometo. Te necesito. 
Me miro con lástima, no supo que responder. Su silencio confirmo que mis sospechas eran ciertas, no había sido culpa mía. Simplemente habíamos elegido mal, y el destino había decidido que teníamos que permanecer lejos.
- Entonces no me equivoco si digo que nosotras éramos invencibles, y el mundo no está preparado para esto... Amenos aún ¿verdad? 
Con la mirada en el suelo, cogió mi mano, quería decir algo, pero le daba miedo herirme.
-No digas nada, me gusta pensar que tengo razón... no quiero saber la verdad, no se cuando nos volveremos a ver, y sinceramente... no importa... te dejaré en paz, hasta que el mundo este listo...

//Sigo esperando que el mundo se prepare.

martes, 14 de junio de 2011

All. ♥

Saltar por un precipicio. Culparme de todas las desgracias del mundo aún sabiendo que sería pena de muerte. Atravesar campos minados. Ir contra todo y todos los que se interpongan en tu camino. Enfrentarme a un tren en marcha. Conducir en contra-dirección. Convencerme de lo injusto. Inculparme de un crimen. Vender mi alma, si no te perteneciera. Escuchar al diablo. Romper, pisotear y tirar mi corazón a la basura si fuera necesario... todo lo haría por ti.




05.47 a.m. noche lluviosa y fría, como la mayoría de ese invierno. Después de varios días llorando, una noche de fiesta... seguían en la discoteca, y lo que les quedaba. De fondo se escuchaba la voz de rihanna. Unos cuantos vodkas en el cuerpo y altos niveles de THC que se apoderaban de su cabeza...,  sus caminos se volvieron a cruzar después de unas cuantas semanas sin verse, llegó el momento de decirlo todo...


_ Siempre hay algo antes que yo, tus amigos, tus putos estudios, tu vida... ELLA... ¿Sabes lo que yo anteponía a ti? Nada, no había nada, tu lo eras todo... hubiera dado cualquier cosa por un minuto más junto a ti. ¿Y ahora que, eh?
Su estado no era el más adecuado, pero sus palabras eran sinceras. Sus ojos estaban vidriosos, parecía increíble que después de aquellos días aun quedaran lágrimas, lágrimas que hablaban de rabia, de odio, de impotencia, lágrimas que hablaban de amor. Sus miradas se rehuían, no querían encontrarse. Entonces ella la acarició tímidamente. 
+ Lo siento. Ya no sé como decírtelo. La próxima vez...
Reacciono rápidamente, fue fría, distante. 
_ No hables de una próxima vez que no sabes si habrá, porque yo, pienso cambiar las sábanas hoy mismo.


Al día siguiente ambas lloraban, una arrepentida por su confesión, la otra por no haber valorado a tiempo lo que tenia.

Y hoy aún siguen llorando.

lunes, 13 de junio de 2011

Waiting.

Cerrar los ojos y recordarlo todo... recordar como me sonrojaba cuando me encontrabas completamente perdida en tu mirada, como mi mano buscaba la tuya de manera confusa, temerosa, para finalmente encontrarla y fingir que había sido accidental, las mil mariposas que se apoderaban de mi cuerpo cada vez que me susurrabas. Revivir aquellos momentos en los que me sentía segura por el simple hecho de que tus brazos rodearan mi cintura. La inseguridad que me producía tu mirada, la sinceridad de tus manos, la dulzura de tus labios..
_Me enseñaste a ver y sentir a través de tus ojos y tu piel, y ahora solo se hacerlo de ese modo. Pensé que bastaría con dos estaciones para conseguir olvidar tu lección pero me equivoque, el tiempo no hace tu olvido,  estarás en mi por siempre, pasaran meses, años e incluso décadas y me seguiré haciendo insignificante cuando estés a mi lado. Creaste de la nada algo que yo consideraba imposible, te marchaste y tu creación se convirtió en dolor, dolor que convive conmigo, pero no te preocupes por mi, ya me he acostumbrado a él. ¿Sabes que es lo peor? Que si pudiera pedir un deseo, pediría un susurro. Tu voz cerrando heridas. Tú diciendo que has vuelto y esta vez para quedarte, que todo acabó, que no me preocupe, que confíe.

Su mirada intensa y fria me atravesó. En ese momento supe que no quería escuchar su respuesta, no debía escucharla. Por suerte a pesar del tiempo el no había olvidado el lenguaje de mis ojos, agacho la cabeza, dio media vuelta y se marchó, sin decir nada, guardando todos sus pensamientos, sin hacer mención a ninguno de sus sentimientos, tal vez por temor... tal vez por compasión.

Y yo, sigo esperando su regreso...