Y llegas a casa de nuevo... y te tumbas en la cama... y haces mentalmente un resumen del día... y es entonces cuando descubres que nada ha cambiado, nuevas anécdotas que añadir a una larga colección, alguna llamada inesperada, con suerte ese día te has reencontrado con un viejo amigo, y a la larga ese reencuentro te lleva a recuperar una vieja amistad, tal vez alguna discusión, un comentario fuera de lugar, alguna palabra fuera de tono, o alguna mirada o sonrisa algo diferente, han marcado tu día... lo han hecho especial, distinto...Pero a esas horas de la noche, todos esos detalles pierden importancia, lo único que realmente querías que pasara, lo único que llevas semanas esperando, no ha sucedido...como conclusión, simplemente hoy ha sido un día más.
Dejas el móvil en la mesita, y te quedas mirándolo con esperanza, tal vez sea ese el momento en que se ilumine la pantalla y veas su nombre en ella... esperas unos segundos y decides cerrar los ojos he intentar dormir, aunque no te gusta reconocerlo, sabes que eso es algo que jamás sucederá, aunque te cueste admitirlo cierras los ojos para evitar que nuevas lagrimas resbalen por tus mejillas, no quieres volver a dormir sobre una almohada húmeda...
// Es como esperar que llueva en plena sequía, inútil y frustrante...


