Cafés servidos

martes, 12 de julio de 2011

Self-love.


Las luces están apagadas, la persiana bajada, y la cortina cerrada. Te sientas en la cama, con la mirada fijada en las fotos, no se ven, pero es tu cuarto, sabes de más que están ahí. Los recuerdos se apoderan de ti, entonces piensas que la oscuridad de tu cuarto es comparable a la oscuridad de tus días, últimamente las cosas se están poniendo difíciles. Entonces las fotos se iluminan, tu móvil suena, lo miras, y como siempre no es quien desearías que fuera... o tal vez si, piensas en tus últimas semanas, y te das cuenta de que has vuelto a sonreír de verdad, que el único fallo de ese día ha sido su ausencia...
- ¿Y eres tu quien presumía de sus principios y su orgullo? ¿Enserio? Mírate... das pena intentando llamar mi atención, obligándote a olvidar que dependías de mi, buscando dobles sentidos donde no los hay.
+ Cállate...
- ¿Que pasa? la verdad duele ¿no? Sabes que esto no ha acabado, tú no me has olvidado... y yo no voy a permitir que lo hagas...
+ Sabes... dice mucho de ti que las primeras verdades que me dices, las digas para herirme... eres feliz con ella, permite que yo también lo sea, si me aprecias un mínimo déjate de egoísmos.
// Ni tu eres un perro, ni yo soy el hortelano ¿si?

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